BC Partners ha anunciado una inversión inicial en LIV Golf como parte de un plan de financiación de aproximadamente 300 millones de dólares destinado a relanzar el circuito en 2027, en la propuesta denominada «LIV 2.0». La operación llega tras la presentación en septiembre de una solicitud de protección por bancarrota (Capítulo 11) ante el tribunal del Distrito de Nueva Jersey, en la que LIV declaró pasivos estimados entre 500 millones y 1.000 millones de dólares.
El fondo soberano saudí Public Investment Fund (PIF), que había financiado anteriormente el proyecto, acordó conceder un préstamo de financiación deudor-en-posesión (DIP) cercano a 49,6 millones de dólares para sostener las operaciones durante el proceso concursal. La financiación acordada con BC Partners y el préstamo DIP del PIF buscan dar margen para continuar negociaciones con los jugadores sobre su futura participación, definir el calendario proyectado para 2027 y evaluar cambios en el formato competitivo.
Reestructuración y propiedad en manos de los jugadores
La propuesta de reestructuración contempla que la competición pase a tener propiedad mayoritaria de los propios jugadores, que participarían como accionistas tanto de la liga como de los equipos, según la propuesta difundida. El concepto de equipos se replantearía para reforzar identidades nacionales de las franquicias, con menor peso del formato original de equipos que impulsó la primera etapa del proyecto.
Scott O’Neil, consejero delegado de LIV Golf, describió la transacción como «un avance significativo hacia una liga global, centrada en equipos y en manos de los jugadores» y añadió que «este proceso nos da la estructura y el tiempo para perseguir una transacción histórica y comenzar el próximo capítulo de LIV Golf».
Cambios deportivos y calendario proyectado para 2027
La hoja de ruta proyecta una versión reducida y más convencional del circuito, con menos torneos, premios inferiores y un calendario reducido; en algunos reportes se ha mencionado alrededor de diez torneos. Además, se baraja complementar ese calendario con eventos de otros circuitos.
Entre los cambios deportivos propuestos figuran ampliar el tamaño del field a 75 jugadores, reintroducir cortes con corte a 54 hoyos y la incorporación de eliminatorias o clasificatorios los lunes, según los detalles reportados. La hoja de ruta proyecta torneos en territorios como Estados Unidos, México, Inglaterra, Sudáfrica, Australia y Hong Kong, por lo que la continuidad de pruebas previas no está garantizada.
En meses recientes LIV canceló o pospuso algunos eventos y celebró su torneo final en Indianápolis (Indiana); también se mencionaron cancelaciones en estados como Luisiana y Michigan tras el recorte del apoyo financiero del PIF.
Financiación, acreedores y proceso concursal
En la presentación de bancarrota LIV estimó activos en un rango aproximado de 100 millones a 500 millones de dólares y pasivos entre 500 millones y 1.000 millones de dólares. Entre los acreedores incluidos en la presentación figuran golfistas como Jon Rahm, Bryson DeChambeau, Dustin Johnson y Cameron Smith; de los 30 principales acreedores listados, 14 eran jugadores.
El Capítulo 11 permite que LIV continúe operando mientras busca financiamiento de salida y completa una transacción de reestructuración. BC Partners y otros inversores minoritarios se perfilan como potenciales aportantes del financiamiento de salida; sobre la transacción Ted Goldthorpe, socio y responsable de BC Partners Credit, dijo: «Nuestro objetivo es facilitar la salida de LIV Golf del proceso de reestructuración con una base financiera sólida y un impulso renovado para 2027».

